LISSANDRA.
Este día había sido maravilloso, Ashton ya no tenía que fingir frialdad o que solo me estaba usando, podía ser él mismo y vaya que si lo fue, jamás pensé que sería físicamente posible todas las veces que hicimos el amor, en la mesa, en el sofá, en la ducha, incluso en el balcón, ¡ese hombre era insaciable!
Ahora estaba con un pantalón de seda negro colgando de sus caderas sirviendo la cena que había pedido, yo estaba en el baño, con llave, me estaba poniendo una lencería negra, trans