Castiel fue el primero en despertar, sus ojos azules estaban fijos en la pared frente a la cama, mientras sus brazos envolvían el cuerpo de Selene con suavidad, inundándolo de su calor.
En silencio, se asombraba y maravillaba por su poder de autocontrol. Jamas habia imaginado ser capaz de aquello, en especial ante el pedido de una mujer como Selene.
La cazadora habia tenido un pedido, una única petición, borrar todo rastro de dolor de su cuerpo. Castiel acepto el desafio, sin tener muy claro el