La cazadora sigio a Pixy con pasos veloces, deslizándose por el castillo con gran soltura. Habia algo extraño en ella, algo diferente que no podia descifrar.
En otro momento de su vida, aquello hubiera levantado las alarmas poniendola a la defensiva. Sin embargo, en ese preciso instante, la cazadora se deslizaba por el castillo casi hipnotizada, siguiendo con gran atención la silueta de Pixy como si se tratase de luz y ella no fuera mas que una mera polilla.
Sumida en una especie de trance, la