—Esto es una mala idea—dijo Dimitri, mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, estirando el cuello hacia debajo de la escalera.
Mas allá de ellos, el sonido de la música, la diversión y el baile se hacían eco. El castillo estaba lleno de invitados, todos ellos parecian estar disfrutando fervientemente del evento.
Todos menos Dimitri y Castiel, quienes aun no habían asomado sus rostros en el lugar.
—Pienso igual que tu, hermano—admitio Castiel, mientras se acomodaba la corbata del traje.
El hi