El frío del concreto le penetró en los huesos cuando cayó. El dolor fue intenso, en algún punto de la cadera que no supo identificar con precisión. Un chasquido casi imperceptible llegó junto a la punzada; no supo si era algo quebrándose dentro de ella o el eco de los puños de Angelo contra el rostro del hombre.
Desde el piso veía a Angelo desde un ángulo que no había visto antes. No era el hombre comprensivo que le había explicado que no le haría daño cuando despertó en una habitación extraña.