“Clanks”.
Sonaron las espadas al chocar con fuerza. Karan giró y colocó la suya en la nuca de Phill, su compañero cazador, aun con el arma agarrada con ambas manos, aflojó el cuerpo y la bajó.
—¡Me venciste!
—¡Otra vez! —dijo Karan con una sonrisa de suficiencia.
—Ya verás, un día de estos será mi espada en tu cuello.
Karan se rio, envainó su espada y le dio la mano a su contendiente.
—¡Siempre dices lo mismo!
Phill también sonrió, le tomó del brazo y lo haló para abrazarlo fraternalmen