Debido al caos que causó el atentado en la Fortaleza, y a las reuniones con Ryu y el resto de los vampiros, Lía no tuvo oportunidad de volver a ver a Made desde su graduación, ni siquiera de enviarle algún mensaje, por eso ahora moría de los nervios.
Con su mano derecha le daba vueltas sin cesar al anillo en el dedo corazón de la izquierda. Madeleine la había citado en su pequeño departamento y la vampiresa no se atrevía a ir.
«Lo sabe, ella lo sabe» pensó caminando de un extremo a otro en su