Hicieron el camino en silencio. En varias oportunidades Hatsú tuvo que tomar el control de la motocicleta pues, sentía que Karan perdía el equilibrio a punto de desmayarse.
Cuando llegaron al pueblo, Hatsú los condujo entre el callejón que separaba la casa de los Belrose de la vivienda vecina. Ella descendió primero de la motocicleta y luego ayudó al cazador, quien no era capaz de hacerlo solo.
Karan se recostó de la paredilla, su rostro lucía una palidez alarmante. Hatsú observó cómo, a través