CAPITULO 31: Amaya acorralada

Amaya, sentada en uno de los bancos de piedra del jardín interior tenía los audífonos de su Ipod puestos. No dejaba de pensar en los últimos sucesos de su vida y en como la habían trastornado.

Inconscientemente, se llevó los dedos al cuello y sintió los dos finos puntos, casi imperceptibles, donde Ryu la mordió. A toda costa tendría que evitar que notaran la marca, si alguien la veía estaba perdida.

Se hallaba tan concentrada en sus pensamientos que no advirtió a Tiago sentarse a su lado.

—Te
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