Pareciera como si el aire entre nosotros se hubiera detenido y, con él, todo a nuestro alrededor.
Ayayay...
Tenía tanto tiempo sin verlo, sin saber de él...
Sus ojos ambarinos me observaban con una intensidad que empezó a ponerme nerviosa. Ese escrutinio tenía un brillo diferente, un reflejo de lo que parecía una pizca de felicidad y... fascinación.
¡Ay, deja de imaginar cosas, mujer!, me recriminé.
No podía apartar la mirada de la suya, pues buscaba algo en él que me diera respuestas a tantas