Laurel
Coqueteamos con la mirada y los gestos, sin necesidad de hablar, pues nuestras almas se comunicaban bien en el silencio. Aquí, ocultos de los problemas externos y de todo el caos que se había desatado, huíamos. Solo éramos dos almas heridas, en proceso de sanación.
Nuestro amor necesitaba una caricia y volver a ser fuerte. Por eso le dábamos este bálsamo silencioso, íntimo y muy nuestro.
Liadrek caminó hacia mí con pasos cautelosos, como si no quisiera presionar, pero al mismo tiempo, des