Laurel
El momento era perfecto. Bajo la luna y el sereno de la noche, con el viento frío contrastando con nuestros cuerpos calientes.
No sabía qué había ocurrido con la manta, pero no podría importarme menos. El calor que irradiábamos Liadrek y yo era suficiente para no sentir frío.
Ay...
Su boca besaba mi clavícula de forma fiera, con ese salvajismo que nos caracterizaba a los licántropos y que a mí me encantaba.
Mi cuerpo se sacudía porque no soportaba ese placer cosquilleante en mi piel sens