Nevan
Con el mapa en mano, observaba el laboratorio que se encontraba rodeado por varios edificios. Como si estuviera oculto, en bajo perfil… o tal vez solo era mi imaginación.
Daba igual…
Ese era el lugar de operación de ese maldito desgraciado.
—¿Qué información tenemos? —preguntó Bastira mientras caminaba de un lado a otro.
Suspiré.
—Pues es el mismo —concluí; ya todo estaba claro—. ¿Por qué no me dejan ir por él? Quiero matarlo con mis propias manos…
Apreté los puños y los dientes, conteniendo las ganas de despedazar a esa lacra.
Mamá, como siempre en este tipo de situaciones, estaba muy serena, tan segura de sus movimientos.
Era gracioso que se escandalizara y gritara por tonterías, pero en su rol de guía mantuviera esa calma tan frívola.
Mamá era un enigma que nunca terminaba de descifrar.
—Si queremos matar dos pájaros de un tiro y liberar a Kaia, debemos ajustarnos al plan —me respondió mamá—. Es cuestión de tiempo para que esos se junten y ataquen. Esa será nuestra oportunida