Nevan
Traté de darle seguridad a Kaia cuando el alfa quiso hablar a solas conmigo. No lo negaría, me dio un poco de pavor, mas disimulé mi emoción para que Kaia se fuera tranquila.
Ella necesitaba distraerse antes de lo que pasaría.
El simple hecho de imaginarlo me erizaba la piel. Era inevitable, pero me pondría en su lugar y llevaría su sufrimiento si fuera posible, con tal de evitarle esa experiencia.
—Bien, necesito que me cuentes sobre tu apareamiento con mi cachorrita —soltó sin rodeos en cuanto Kaia, Bastira y la tía se fueron.
Casi me ahogué con mi propia saliva de la impresión. ¿Había escuchado bien? ¿De verdad el tío quería saber eso...?
—¿Me está pidiendo que le cuente cómo me apareé con su hija? —Las palabras salieron en un tono de incredulidad y sorpresa que no pude disimular.
—No los detalles, o terminaría arrancándote la cabeza —masculló entre dientes, con la quijada muy tensa.
Tragué pesado.
—¿Qué quiere saber entonces? —indagué, todavía perplejo.
—Quiero saber cuál fu