Kaia
Mis ojos no dejaban de abrirse con exageración, igual que mi boca, que permanecía entreabierta por la sorpresa. Mi corazón latía con fuerza y mis manos temblaban ligeramente. Estaba encantada, maravillada… no, más que eso: completamente fascinada.
Todo lo que veía era nuevo para mí, pero, al mismo tiempo, maravilloso.
Era como descubrir una parte de Nevan que desconocía, y me encantaba.
—¿No es grandioso? Tu novio tiene mucho talento —dijo Lana a mi lado.
Mi corazón palpitó con emoción. Me