Nevan
¡Diablos!
Esto era lo que faltaba. ¿No podíamos Kaia y yo estar bien un día completo?
Aquí estaba yo, sintiéndome un estúpido.
Solté un suspiro y miré lo llena que estaba la luna hoy. La brisa fresca de la noche apaciguaba el fuego que ardía dentro de mí mientras la oscuridad del cielo podría ser ese relajante que podría distraerme, pero no lo hacía. Nada podría tranquilizarme.
—¿Quién rayos es ese tipo? —escupí, pues no podía sacarme a ese aparecido de la mente.
Hoy el día estuvo bien, h