Bastian
Sentía la adrenalina a mil mientras mi cuerpo temblaba de la ira. Mi parte salvaje me incitaba a matarlo, pero tuve que luchar contra mi lado oscuro para mantener la compostura.
Si estuviéramos en otro lugar, ya este gusano estaría muerto; sin embargo, debía respetar a Donai y a su manada y evitarles problemas innecesarios, en especial después de que, literalmente, habían vivido una maldita guerra.
Suspiré profundo para recuperar la calma y saqué un pañuelo de mi bolsillo, con el que me