Bastian
El olor a azufre, humo, sudor y… muerte se mezclaba con los gritos y alaridos, tanto de dolor como de euforia. Un odio irracional nos instaba a destrozarnos unos a otros, de una manera cruel que sacaba lo peor de nuestra naturaleza salvaje.
Una gran multitud nos sorprendió y nos rodeó. Al parecer, era el ejército de una nueva manada que se unió a los enemigos del alfa Donai, poniéndonos en desventaja... o, por lo menos, eso era lo que ellos creían.
Con una sonrisa malvada que evidencia