Kaia
Salí de mi habitación, pues verme sola allí me ponía nerviosa y me provocaba terror. Ya habían pasado varios días desde el ataque que recibí en el bosque, pero todavía me sentía perseguida y me daba miedo salir de casa o quedarme a solas.
Mis padres dormían conmigo, a veces mis hermanos, pero ni en mis sueños encontraba tranquilidad.
Esa tarde me había quedado dormida abrazada a mamá, quien me estaba consolando tras una crisis.
Fue horrible.
Mamá lloró porque no sabía cómo ayudarme, as