Kaia
Quería ir a la habitación que había ocupado la noche anterior y derramar mi dolor por medio del llanto, pero Lira y Liana me interceptaron, y tuve que tragarme las ganas de llorar y fingir que todo estaba bien.
Ya estaba acostumbrada, así que pude hacerlo sin mucho esfuerzo.
—Deberíamos tener un día solo de chicas e ir a Luna Roja de compras —propuso Lira, nostálgica—. Extraño esas salidas divertidas, libres de responsabilidades. —Suspiró.
—¿Apenas eres luna de una manada y ya te cansaste?