Escapando de un mal amor. Capítulo Soy tuya
Luciana bajó del auto con pasos temblorosos, los labios partidos por el frío y el alma hecha trizas.
Su vestido estaba arrugado, su cabello revuelto.
En cuanto puso un pie sobre el asfalto, corrió hacia Octavio.
—¡No le creas, Octavio, por favor! ¡Él miente!
Samuel se zafó brevemente del agarre de los guardias y gritó con voz venenosa:
—¡Ella quiso escapar conmigo! ¡No te ama, Octavio! ¡Nunca lo hizo!
Luciana lo fulminó con la mirada, llena de rabia e impotencia.
Sus lágrimas eran de dolor, pero