Escapando de un mal amor. Capítulo El miedo de Paulina
—¡¿Qué has dicho?! —exclamó Pablo, con la voz rasgada por la incredulidad.
Sus ojos, antes firmes, se abrieron desmesuradamente, y en un impulso desesperado, la tomó del brazo con firmeza, pero sin hacerle daño—. Mírame, Paulina… —la urgió, con el aliento tembloroso—. Habla… ¿Quién te hizo eso?
Paulina bajó la mirada, como si el suelo pudiera tragar la vergüenza, el miedo y el dolor que la ahogaban.
Las lágrimas, silenciosas, pero furiosas, comenzaron a deslizarse por su rostro como ríos de cris