Escapando de un mal amor. Capítulo Acoso no es amor
El sol apenas comenzaba a filtrarse por los cristales cuando Luciana abrió los ojos.
Lo primero que sintió fue el calor del cuerpo de Octavio, abrazándola con fuerza por la cintura. Su pecho subía y bajaba con calma, y su respiración era un arrullo que le acariciaba el cuello.
Sonrió, cerrando los ojos un momento más. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía en paz. Amada.
A salvo.
Se deslizó con cuidado fuera de la cama y caminó hasta el balcón del camarote.
Al abrir la puerta, una ráfaga de