El sol de la mañana caía con fuerza sobre la ciudad, pero para Ariana, el día no tenía luz.
Estaba lista.
Llevaba un vestido azul claro que apenas le rozaba las rodillas, un estilo sencillo, pero funcional.
Su cabello estaba recogido en una coleta alta, sin ningún intento de suavizar su apariencia.
No tenía maquillaje, no se interesaba en verse bien.
Hoy, su único objetivo era mostrarse fuerte, más allá de lo que su cuerpo y su alma pudieran estar temblando por dentro.
A su lado, Sergio parecía