—Primero suéltame, Dani.
—Ay, perdón florecita rockera, pero es que me sacaste los choros del canasto mujer.
—¿Qué?
—Simple, Rocío. La tienes molesta, está enojadísima contigo porque fuiste tú la que dejaste en medio de la carretera a su primo sin tener motivo alguno ¿o me equivoco en algo?
—¡Jefa!
—¡Señora Blue!
—No me miren así las dos y síganme.
Como dos niñas regañadas por su mamá ambas seguimos a la señora Blue hasta el Starbucks que está frente a la oficina, ella no nos dijo nada, pidió c