El castillo es un lugar grande pero no había mucho que hacer, y viendo que el príncipe había vuelto a correr de sus brazos, tal vez conocer el lugar mejor sería una buena idea.
Empezar por la zona de los sirvientes, donde se cocinaba, limpiaba y planchaba, o sea se hacían las tareas duras para complacer los caprichos de la realeza sería la mejor opción. Tener amigos allí sería útil, y no muy difícil puesto que las otras cortesanas no tocarían con un pelo aquel lugar.
—Creo que se ha perdido