White se quedó al lado de Xana después que el doctor se hubiera retirado. Sentado en el borde de la cama su mirada no podía apartarse del rostro de la humana, y miles de pensamientos pasaban por su cabeza.
Y si, externamente ella parecía bien, muy sana, pero mirando las marcas en sus muñecas, y las ojeras debajo de sus ojos, y sin querer mencionar su daño interno, ella no estaba bien.
Él nunca la había dejado explicarse, nunca la había escuchado, simplemente había sacado sus propias conclusione