Sentía su cuerpo pesado, pero a la vez era movido como si fuese ligero. El calor que antes la atormentaba fue reemplazado lentamente por una sensación fría y agradable que el hizo soltar un gemido de satisfacción. Entonces se removió al momento incómoda, ¿a qué se debía todo aquello?
-Tranquila, soy yo- esa voz cálida, ese olor familiar.
Xana obligó a sus párpados a abrirse lentamente encontrando la habitación mucho más oscura que lo que recordaba cuando se quedó dormida.
-¿Qué hora es? ¿Dónde…