Elena abrió los ojos lentamente, dándose cuenta de que estaba en un hospital. Intentó mover la cabeza, pero un dolor punzante le persistía en la base de la nuca.
Giró la vista hacia un lado. La silla junto a su cama estaba vacía. Solo vio a Carmen, sentada en un rincón de la habitación con el rostro cansado.
—Señora, ¿ha despertado? —Carmen se puso de pie de inmediato y se acercó a la cama con semblante preocupado.
Elena reguló su respiración, que aún le resultaba pesada. Sus ojos recorriero