Capítulo 78

​Diego no llevó a Elena de vuelta a casa. En lugar de calmar la tensión, la arrastró hacia el área de un bar privado en un rincón del salón, donde se encontraban sus parientes y socios más cercanos.

​—Siéntate aquí. No te muevas —ordenó Diego con frialdad, señalando un sillón de terciopelo en una esquina del lugar.

​Elena se dejó caer con los hombros hundidos. Frente a ella, Diego comenzó a servirse un whisky tras otro. Parecía empeñado en ahogarse en alcohol, riendo a carcajadas de los chistes
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