Capítulo 34
​Diego se detuvo en seco antes de salir del apartamento. Los insultos de Elena, comparándolo con Daniel, martilleaban su mente. Esas palabras habían desatado una furia mucho más voraz que los celos de la noche anterior. Giró sobre sus talones, dispuesto a exigir una explicación en ese mismo instante, pero Elena ya se había encerrado en el dormitorio, echando la llave.

​En realidad, la mujer de antes no era más que una vecina. Diego ni siquiera sabía su nombre; se había presentado temprano para
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