Diego clavó en Isabella una mirada tan gélida que la dejó muda al instante. Sin pronunciar palabra, se soltó con un movimiento brusco del brazo de Isabella, quien intentaba retenerlo.
—¡Diego! ¿A dónde vas? ¡Los comisionados nos están viendo! —exclamó ella en un susurro frenético, entrando en pánico al ver que él caminaba a grandes zancadas hacia la salida.
Diego ni se inmutó. Ignoró los llamados de Sofía, que intentó interceptarlo cerca de la puerta principal, e incluso pasó por el lado de R