Llegó el día de la gala benéfica. Diego había preparado para Elena un elegante vestido azul noche, complementado con joyas que él mismo había seleccionado con esmero. Sin embargo, Elena permanecía sentada en el borde de la cama, contemplando el vestido con un profundo sentimiento de culpa. Las amenazas de Sofía resonaban en su cabeza; sabía perfectamente que su suegra no bromeaba cuando se trataba de la seguridad de Lucía.
Cuando Diego entró en la habitación, impecable en su traje negro, enco