Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes a nuestra promesa junto al arroyo fueron de una paz inusual, una tregua silenciosa que se sentía casi frágil. Nos movíamos a través de la sinfonía verde de bosques ancestrales y la quietud melancólica de valles apartados, encontrando refugio en la acogedora oscuridad de cuevas ocultas y nutriéndonos de los generosos dones que la naturaleza nos ofrecía a cada paso. En la serenidad de esos momentos compartidos, el vínculo que nos unía se fortalecía, tejido con la delicadeza







