Mundo ficciónIniciar sesiónLa cueva detrás de la cascada se convirtió en nuestro santuario por esa noche, un refugio íntimo del mundo exterior que nos ofrecía un respiro. El sonido constante del agua cayendo actuaba como un suave arrullo, una melodía natural que nos acunaba, y el calor de la pequeña fogata que Aiden había encendido nos mantenía cómodos mientras la oscuridad envolvía el denso bosque que nos rodeaba.
Después de compartir una comida sencilla de frutos secos y bayas que habíamos recolectado,






