Mundo ficciónIniciar sesiónEn las entrañas del castillo, donde la luz del sol nunca penetraba, el silencio que ahora reinaba en la celda del dragón era cualitativamente distinto al opresivo mutismo de su cautiverio. Era un vacío resonante, lleno de una ausencia que, aunque invisible, se sentía con una fuerza innegable, casi como un eco de poder desatado.
La rutina carcelaria seguía su curso inalterable. Varias horas después del amanecer, cuando el castillo comenzaba a despertar a sus diarias actividades,






