La luz se había vuelto más cálida en los jardines del ala sur. Las sombras se alargaban sobre los caminos de piedra mientras las hojas del cerezo caían con una melancolía silenciosa. Emma —en el cuerpo de Lady Violeta Lancaster— se quedó sola un momento después de que Kael comenzara a alejarse. Pero sus palabras aún estaban flotando en el aire como un perfume que se negaba a disiparse.
"Yo estaré allí. Solo dilo."
Ella respiró hondo. Dio dos pasos, y luego lo llamó.
—¡Kael!
Él se volvió de inme