88.
ASHER
Despierto con el cuerpo rígido y un dolor punzante en el cuello que me recuerda que no llegué a la cama.
El sofá.
Otra vez.
Abro los ojos despacio, desorientado al principio, hasta que todo vuelve de golpe, como un golpe seco en la cabeza. La luz que entra por la ventana me molesta más de lo normal y el silencio del apartamento… se siente distinto.
Vacío.
Paso una mano por mi rostro, incorporándome con dificultad, sintiendo el peso de una noche que no descansó nada. Busco el teléfono cas