50.
MEGAN
El aire del parque se siente fresco contra mi piel, casi reconfortante.
Caminar se ha vuelto mi escape favorito. Es el único momento del día en el que mi mente se apaga un poco, en el que puedo concentrarme en algo tan simple como respirar, avanzar, sentir el sol filtrándose entre los árboles y el murmullo lejano de la gente que sigue con su vida sin saber nada de la mía.
Hoy intento hacer lo mismo.
Intento no pensar.
Ni en Asher.
Ni en mi madre.
Ni en todo lo que se está diciendo afuera