Fernando
Había algo inquietante en el modo en que esa mañana los pasillos de la clínica se sentían más fríos. Como si el aire, de pronto, se hubiera vuelto más denso, más pesado. Como si alguien, en alguna parte del edificio, ya supiera lo que estaba a punto de ocurrir.
Yo no.
Estaba en la sala de fisioterapia, repitiendo una rutina que había comenzado a sentir como propia: estiramientos de espalda, control postural, movimientos de piernas. Aunque ya no trabajaba oficialmente en la clínica, Val