Valeria
Las decisiones que duelen son, casi siempre, las que más importan.
Esa fue la frase que se repitió en mi cabeza durante toda la mañana mientras me dirigía al despacho del director clínico. Caminaba como si el suelo temblara bajo mis pies, como si cada paso que daba me alejara de la seguridad que hasta hacía poco sentía dentro de esta institución.
La clínica había sido mi casa durante años. Aquí aprendí lo que significaba cuidar, tratar, sostener. Aquí me convertí en la profesional que