54. Una borracha adorable
Capítulo 54
Silas mira a los dos hombres frente a él como si fueran un par de imbéciles. Sus ojos se clavan primero en uno y luego en el otro, como cuchillas que evalúan hasta la mínima expresión de sus rostros. La sola idea de dejar a la señorita Fitzgerald en manos de esos dos, cuando apenas puede mantenerse en pie, es absurda.
—No dejaré a la señorita Fitzgerald sola con dos hombres cuyas intenciones desconozco —su voz sale baja, ronca, pero con un filo tan cortante que ambos se tensan. Sabi