115. Sin dormir
115
Silas no ha dormido en tres días. La luz azul de todas las pantallas ilumina su rostro tenso, la sombra de su barba ya marcada por horas de insomnio. La sala de seguridad parece más pequeña con cada minuto que pasa; el aire pesa y sus hombres caminan con cuidado alrededor suyo, como si el silencio fuese parte de su respiración.
—¿Y el chip del anillo? —pregunta sin levantar la mirada del mapa holográfico sobre la mesa.
Uno de los técnicos tecnológicos, un muchacho joven con ojeras del tamañ