28. ¿Y los empleados?
Capítulos 28
Silas lo observó, impasible.
—¿Y entonces? —replicó con frialdad—. Eso es el pan nuestro de cada día en la socialité.
Para él no había problema en aquello. Antes pensaba que casarse con alguien que no aportaba era simplemente una pérdida de tiempo. Sin embargo, la imagen de Nora cruzó fugazmente por su mente. Su familia ya no era tan prominente como antaño, pero aún llevaba un apellido que despertaba respeto.
Joshua se dejó caer contra el respaldo del sillón, jugueteando con la cop