27. Vine por mi esposa
Capítulo 27
Una vez que el taxi arranca, ya había avanzado unos cientos de metros cuando se frena de golpe, Nora casi se golpea la frente.
—Lo siento señorita ese carro se nos adelantó de golpe.
Nora se asusta, pero trata de mantener la calma. Entonces nota en el automóvil negro, costoso y reluciente, que se detuvo con la precisión de un cazador esperando a su presa. No necesitó preguntarse mucho: era él.
Silas Wyckham, su marido.
Se baja aturdida ¿no se verían en el restaurante?
—¿Qué haces aq