Una hora después, la habitación estaba llena de aparatos.
Manuel colocó los electrodos, ajustó la máquina y me pidió que me apartara.
—Silencio, necesito concentración.
El monitor comenzó a dibujar ondas. Lentamente, comenzaron a aparecer ligeras reacciones. Muy débiles, pero estaban ahí.
—Mira esto —dijo Daniel, acercándose—. Respuesta alfa.
—Exacto —dijo Manuel con voz tensa—. El cerebro responde a estímulos auditivos.
—¿Qué significa eso? —pregunté conteniendo el aliento.
Manuel me miró dire