Cuando llegue a la habitación del cuarto de mi madre, me sentía como si había tomado un taxi mi cuerpo estaba tan cansado que parecía hecho de piedras. Pero mi mente… mi mente corría como un incendio sin control, quemándolo todo.
Mi mamá me recibió antes incluso de que tocara la puerta.
Había escuchado parte de la discusión
Me vio con la niña en brazos, con el rostro tenso, con los ojos enrojecidos… y aun así, no preguntó nada. No dijo ni una palabra.
Solo abrió los brazos y yo se los entregué