El impacto no fue inmediato.
Fue profundo.
Silencioso.
Como si el mundo hubiera contenido la respiración antes de romperse en algo nuevo, en algo que todavía no tenía forma, pero que ya estaba ocurriendo, creciendo en un lugar donde nadie podía detenerlo.
Lucas no cayó.
No gritó.
No perdió el control.
Pero tampoco seguía estando completamente allí.
Sofía lo vio en sus ojos.
Abiertos.
Fijos.
Pero mirando algo que no estaba frente a ellos, algo que no pertenecía a la calle ni a ese momento, algo