El niño dormía.
Tranquilo.
Respirando con normalidad en los brazos de Valeria.
Y por primera vez en mucho tiempo…
no había tensión en su rostro.
Pero el ambiente no estaba en calma.
Lucas sí lo estaba sintiendo.
Más claro.
Más directo.
No en la pantalla.
En su cabeza.
Una presencia.
“Estado estable.”
Lucas cerró los ojos.
—Lo sé.
Sofía lo miró de inmediato.
—¿Ya…?
Lucas asintió.
—Sí.
Karev soltó el aire.
—Genial. Ahora lo llevas dentro.
Valeria negó.
—No me gusta eso.
Lucas tampoco.
Pero no era