El niño seguía en brazos de Valeria.
Respirando.
Vivo.
Ahí.
Presente.
Pero no completamente libre.
No del todo.
“Sincronización establecida.”
Lucas cerró los ojos un segundo.
Solo uno.
Pero fue suficiente.
Y entendió.
—Sofía —dijo—. ¿Se puede romper?
Ella no dudó.
Ni un instante.
—Sí… pero no a la fuerza.
Karev frunció el ceño.
Claramente incómodo con la respuesta.
—Eso no ayuda.
Sofía continuó:
—Es un enlace activo. Si lo cortamos bruscamente… el daño sería para él.
Valeria apretó más al niño.